
Un avión militar de Estados Unidos aterrizó en el aeropuerto de Ushuaia, capital de Tierra del Fuego. La población se mostró en alerta, luego de que el gobierno de Javier Milei interviniera el puerto de esa provincia; sin embargo, desde el Ejecutivo le bajaron el tono y afirmaron que «no es nada raro».
Según trascendió, la cancillería argentina estaba al tanto de la aeronave, mientras que desde la Casa Rosada resaltaron que la visita «no ameritaba la mayor atención».
Lo que sí se sabe es que el avión trasladó a una delegación bipartidaria del Congreso de Estados Unidos, miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.
La visita se nucleó en reuniones junto a especialistas en la degradación de entornos naturales, tramitación de permisos para la implementación de minas, procesamiento de materiales críticos y la investigación en salud pública y seguridad médica, por lo que los congresistas habrían recorrido ciertos puntos estratégicos, como el Parque Nacional Tierra del Fuego y el casco céntrico de la capital fueguina.
Por su parte, el Gobierno argentino se dedicó a bajarle la importancia a la reunión, asegurando que no se trató de una misión extraordinaria o una señal política por fuera de lo habitual.
Sin embargo, las alarmas se dispararon debido a que, en la previa del aterrizaje de los funcionarios estadounidenses, Nación tomó la iniciativa de intervenir el puerto de Ushuaia por supuestas irregularidades en el manejo de fondos.
Ahora, Prefectura Naval tendrá bajo su órbita las tareas operativas de ese puerto y deberá garantizar las medidas de seguridad del lugar, según dictó la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, que además confirmó que esta medida se extenderá por un año.
Desde las arcas fueguinas aseguraron que esa última medida es ilegal y carece de fundamentos, y confirmaron que apelarán el caso.




