19 abril, 2024
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Francisco expresó que el kirchnerismo presionó para que lo condene la justicia

Jorge Bergoglio se refirió por primera vez a la situación que le tocó vivir en 2010, cuando era cardenal y arzobispo de Buenos Aires, durante la primera presidencia de Cristina Kirchner. En aquel entonces, fue citado a declarar por el secuestro de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jálics, producida durante la dictadura.

«Algunos en el gobierno querían cortarme la cabeza , y sacaron a relucir no tanto este asunto de Jálics, sino que pusieron en duda todo mi modo de actuar durante la dictadura. Entonces, me llamaron a juicio», recordó frente a la pregunta de jesuitas de Hungría sobre su relación con Jálics -de origen húngaro- y su reacción ante el secuestro del cual fue víctima.

«Me dieron la posibilidad de elegir el lugar en el cual realizar el interrogatorio. Elegí hacerlo en el Episcopado. Duró 4 horas y 10 minutos. Uno de los jueces insistía mucho en mi modo de comportarme. Yo siempre respondí con la verdad.  Pero, para mí, la única pregunta seria y bien fundada, fue la del abogado que pertenecía al Partido Comunista. Y gracias a esa pregunta las cosas se aclararon. Al final, se comprobó mi inocencia. Pero en ese juicio no se habló casi nada de Jálics, sino de otros casos de personas que habían pedido ayuda», desarrolló.

La audiencia a la que aludió Francisco se realizó el 8 de noviembre de 2010. Los jueces del Tribunal Oral Federal 5 Daniel Obligado, Germán Castelli y Ricardo Farías citaron al Pontífice en calidad de testigo en el marco de una causa que investigaba crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA). En ese contexto, el entonces cardenal Bergoglio contó que se había reunido en dos oportunidades por separado con los dictadores Jorge Videla y Emilio Massera para exigir la liberación de los jesuitas . Finalmente, Jalics y Yorio fueron liberados cinco meses después de haber sido torturados.

Según relató el pasado 29 de abril frente a 32 jesuitas durante un viaje apostólico a Hungría, dos de los jueces que lo interrogaron en 2010 fueron a visitarlo a la Santa Sede muchos años después. «A uno de ellos no lo reconocía, pero tenía la impresión de haberlo visto. Lo miraba y lo miraba, y me decía: ‘a este lo conozco’. Me dio un abrazo y se marchó. Lo volví a ver una vez más, y se presentó. Le dije: ‘Merezco ser castigado cien veces, pero no por ese motivo’ . Le dije que estuviera en paz con esta historia. Sí, merezco ser juzgado por mis pecados, pero sobre este punto quiero ser claro. Vino también otro de los tres jueces, y me dijo claramente que habían recibido indicaciones del gobierno para condenarme», se explayó.

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