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Comunidades moqoit se reunieron para proteger y visibilizar el patrimonio de Campo del Cielo

A través de un proyecto participativo y articulado entre la Nación, la provincia de Chaco, y las comunidades indígenas del pueblo moqoit, en agosto de 2021 comenzó el trabajo de puesta en valor de Campo del Cielo, la extensa región de dispersión de cráteres y meteoritos ubicada en el extremo sudoeste del Chaco Austral, en los confines entre las provincias de Chaco y Santiago del Estero.

Impulsado por la secretaría de Patrimonio Cultural de la Nación y la dirección de Patrimonio Cultural del Instituto de Cultura del Chaco, el proyecto se inició con un taller de consulta libre, previa e informada. Allí se les presentó la propuesta a referentes del pueblo moqoit, quienes aceptaron comenzar este proceso para proteger y revalorizar Campo del Cielo y sus meteoritos, así como visibilizar la cosmovisión indígena asociada a estos objetos celestes. Desde entonces, los equipos que se constituyeron en cada comunidad continuaron trabajando.

En ese marco, los días 15, 16 y 17 de marzo se realizaron en las localidades chaqueñas de La Tigra, San Bernardo, El Pastoril y Charata una serie de reuniones para poner en común aspectos de la cosmovisión del pueblo moqoit, su historia y su relación con el territorio. Participaron 85 personas entre referentes, docentes interculturales bilingües, alumnos, alumnas, e integrantes de las cuatro comunidades moqoit visitadas, y se trazó un diagnóstico de los materiales y herramientas con las que las y los docentes cuentan para abordar Campo del Cielo, y se armaron equipos de trabajo para la salvaguardia y visibilización de la cultura moqoit y sus lugares sagrados.

“Las y los referentes presentes en la consulta manifestaron su preocupación por la protección de este importante patrimonio cultural y su voluntad de contribuir participativamente en la elaboración de propuestas para la interpretación y gestión del sitio, garantizando la pluralidad de miradas”, detalló Victoria Sosa, directora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) y coordinadora del proceso de planificación participativa.

“Al mismo tiempo, solicitaron el apoyo del Estado para revitalizar y visibilizar el paisaje cultural y otros elementos de su cosmovisión, que incluyen los lugares sagrados, la lengua, las costumbres y los relatos asociados a una forma de ver el mundo que se transmite de generación en generación”, agregó Sosa.

Frente a esta necesidad Marcelo Pérez, responsable del departamento de Patrimonio Inmaterial del Instituto de Cultural del Chaco, adelantó: “Con estos grupos se avanzará en la realización de diagnósticos en territorio que incluyan la identificación de la valoración patrimonial local, del calendario ritual moqoit, del área de influencia cultural y de las necesidades específicas de las comunidades para la visibilización de su cultura. Paralelamente se trabajará en el diseño y producción de materiales didácticos para los distintos niveles de enseñanza en las escuelas bilingües del territorio moqoit”.

Uno de los temas recurrentes en las reuniones en las comunidades fue la necesidad de reparación histórica por parte del Estado. Oscar Villalba, referente de la organización MOWITOB, manifestó: “Son bienvenidas las acciones planteadas para demostrar a la sociedad lo que pasó, el avasallamiento histórico a los pueblos indígenas, porque en la escuela esto nunca fue plasmado, nunca fue enseñado. Hay muchas cosas sobre los lugares sagrados, la cultura, la cosmovisión moqoit que tienen que ser enseñadas en la escuela, para que no se pierda la lengua nuestra, nuestros derechos. Al Estado debemos exigirle que cumpla”.

Para avanzar en este pedido se acordó iniciar un proceso de registro audiovisual de los relatos, en especial de las y los mayores de cada comunidad. El trabajo estará a cargo de los propios equipos locales con el apoyo y el acompañamiento nacional y provincial, y permitirá construir materiales de uso didáctico y de divulgación, así como aportar contenidos interpretativos para Campo del Cielo. Durante 2022, además, están previstas otras acciones territoriales para colaborar en la transmisión de la cultura moqoit, clave en la preservación y divulgación de la riqueza y diversidad cultural de nuestro país.

Un paisaje cultural y simbólico

En palabras de Valeria González, secretaria de Patrimonio Cultural de la Nación e impulsora de este proyecto, los meteoritos de Campo del Cielo han ido imantando diversas historias y perspectivas de valoración a través del tiempo: “Desde la significación ritual, otorgada por comunidades indígenas, hasta su relevancia como objetos de investigación astronómica. En otro gran arco, abarca desde las ciencias hasta las artes, la curiosidad popular y la fascinación en géneros como la ciencia ficción. Su cualidad de sitio específico se configura como campo de estudio y al mismo tiempo su integridad como entorno natural, patrimonio cultural e inmaterial lo vuelve también central en el eje entre economías locales y turismo sustentable”, consideró la funcionaria.

Campo del Cielo fue, precisamente, el eje de la segunda edición de Los Patrimonios es Políticos, evento organizado en agosto de 2021 en Resistencia, Chaco, por la secretaría de Patrimonio Cultural, la dirección Nacional de Gestión Patrimonial y el Museo Nacional Terry.

Juan Carlos Martínez, docente participante del proyecto presente en las reuniones de marzo, remarcó que Campo del Cielo (Piguen N’onaxa en lengua moqoit) forma parte de un territorio más amplio que se configura como un paisaje cultural y simbólico para su pueblo, y considerado sagrado junto con Napalpí, la Laguna del Mesón de Fierro y el Impenetrable.

“Campo del Cielo es un lugar de conexión espiritual, cósmica, energética e histórica. Es la manifestación de un relato que tenemos guardado de generación en generación. Aprendimos mucho de la parte espiritual y de nuestra cosmovisión sobre el espacio: de dónde provenimos, en qué parte de la Tierra estamos ubicados, la relación directa que existe con el espacio exterior que cualquier ser humano puede tener, no desde la ciencia, sino la espiritualidad y de la energía que existe en cada uno de nosotros. Para poder entenderlo, hay que buscar a los sabios, a los ancianos, a los visionarios, quienes desarrollan esa energía. Campo del Cielo es un lugar donde se puede tomar un compromiso, un juramento, es un lugar para encontrar el don de cada uno”, concluyó Martínez.

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