
Mientras desde la política se habla de austeridad y de la necesidad de cuidar los recursos públicos, la estructura del senador chaqueño Jorge Capitanich en el Senado vuelve a quedar bajo la lupa: 18 empleados integran actualmente su despacho y nueve de ellos figuran con la categoría A-1, la más alta del escalafón.
Entre los beneficiados con esa máxima categoría aparece María Guillermina Capitanich, hija del senador, junto a otros ocho integrantes de su equipo: Paula Andrea Aguilar, Fabiola Carcar, Osvaldo Guillermo Pérez Cuevas, Moira Evelin Pared, Analía Alexandra Rach Quiroga, Julián Fernando Ceballos, Julieta Marina Weller y Nadia Soledad Bosch.
El resto del personal se encuentra distribuido en distintas categorías del escalafón, desde A-2 hasta A-14.
La nómina oficial no solo exhibe la cantidad de cargos que maneja el legislador chaqueño, sino que también abre un debate incómodo: ¿cuánto pesan la capacidad, los antecedentes y la función concreta de cada empleado a la hora de acceder a los cargos de mayor jerarquía?
Porque cuando la hija de un dirigente político aparece entre quienes ocupan la máxima categoría, y otros ocho integrantes del mismo equipo también figuran en ese nivel, resulta inevitable que la ciudadanía se pregunte si se trata de una estructura basada exclusivamente en criterios profesionales o de otra muestra de cómo el poder distribuye cargos entre los propios.




