
En las últimas horas se aceleraron las versiones sobre un posible reemplazo de Manuel Adorni como jefe de Gabinete. Según publicó Infobae, la discusión dejó de ser un rumor aislado y pasó a ocupar a distintos sectores del Gobierno, que hoy ven más costos que beneficios en sostenerlo: la tensión con el Congreso, el ruido con los aliados y la inminente citación a indagatoria del fiscal general Gerardo Pollicita empujan el tema al centro de la escena.
En la Casa Rosada describen un escenario de salida cada vez más difícil de frenar. “Hay un acuerdo de que no debería seguir. No implica que salga ahora, pero algunos creen que no debería pasar del fin de semana”, aseguran desde un sector del Gobierno. En el otro extremo, la lectura es todavía más tajante: “Tiene los días contados”.
La novedad es que el respaldo a Adorni perdió fuerza en los dos polos más influyentes del oficialismo: tanto entre los alfiles de Santiago Caputo como entre los de Karina Milei. Esa coincidencia, poco habitual en la interna libertaria, es la que alimenta la idea de que el desenlace podría acelerarse si Javier Milei decide mover la pieza.
El oficialismo cerró la semana con una mejora legislativa inesperada: consiguió aprobar el Súper-RIGI y el pago a holdouts en Diputados, y evitó que avanzara la interpelación al jefe de Gabinete. Pero ese alivio no despejó la discusión de fondo. Al contrario, la postergación parece haber corrido el problema hacia adelante y ahora crece la presión para que la oposición fije posición.
Hasta hace pocos días, Karina Milei le había marcado a un interlocutor de confianza que “el límite es que la Justicia lo termina procesando”. Javier Milei, en tanto, dijo ayer en España que lo echará “de una patada” si termina procesado. Fue un giro respecto de sus definiciones previas y en todos los despachos lo leyeron como la primera admisión concreta de un recambio posible.
En el Gobierno repiten que la llave final la tiene el Presidente. Pero también admiten que un acuerdo entre Karina Milei y Santiago Caputo para desplazarlo y acordar un reemplazo allanaría el camino. En ese tablero, Adorni aparece cada vez más debilitado y con un costo político que ya nadie discute en voz baja.
Diego Santilli, el nombre que gana terreno
Entre los posibles reemplazantes, el que más circula es el ministro del Interior, Diego Santilli. A uno de los interlocutores del oficialismo le habría llegado incluso como sugerencia directa. “Javier no lo mandó a la mierda al proponerlo, por lo cual es toda una señal de que hay una noción de que podría decir que sí”, afirman.
Santilli se movió con habilidad en la interna: ganó confianza en el karinismo y también dejó buena impresión en el entorno de Santiago Caputo. En el Gobierno valoran su diálogo con gobernadores y aliados para empujar reformas legislativas y acuerdos electorales. Cerca suyo, además, no ocultan que ven con naturalidad el operativo clamor que empezó a instalarlo.
Aun así, no está claro que Karina Milei lo considere el reemplazo ideal. En su entorno creen que sacarlo del Ministerio del Interior sería perder una pieza útil en la relación con los gobernadores. Por eso también aparecen otros nombres, aunque con menos chances: Pablo Quirno no tendría aval karinista; Federico Sturzenegger no entusiasma a los ministros; Sandra Pettovello no quiere dejar su área; y Martín Menem queda descartado para no desalinear la Cámara de Diputados.
Si Santilli no prospera, la alternativa más probable sería un tapado. En la Casa Rosada no descartan que Milei resuelva el movimiento de manera sorpresiva, sin dejar correr demasiado los tiempos. “Si Javier lo hace, lo prefiere hacer de sorpresa. No le gusta que le impongan los tiempos”, resumen cerca del Presidente.




