La abogada acusada de racismo irá a juicio y no volverá a Argentina

La abogada argentina Agostina Páez, acusada de cometer actos racistas en un bar de Ipanema en enero pasado, deberá enfrentar un juicio oral en Río de Janeiro y permanecerá en Brasil hasta que su situación judicial quede resuelta. Así lo determinó el Ministerio Público Fiscal carioca, que rechazó de plano los argumentos presentados por la defensa y solicitó que se fije una nueva fecha de audiencia. La imputación recae sobre el delito de injuria racial, una figura que en la legislación brasileña prevé una pena de entre dos y cinco años de prisión.
El dictamen fiscal descartó la posibilidad de que Páez regrese a la Argentina durante la etapa de instrucción. El organismo entendió que una eventual salida del país podría comprometer el seguimiento del proceso y dificultar la aplicación de una condena, en el marco de una política de tolerancia cero frente al racismo vigente en Brasil. En paralelo, la Justicia desestimó un extenso recurso de hábeas corpus de cincuenta páginas con el que la defensa había cuestionado la validez del expediente y reclamado garantías procesales para la acusada.
La estrategia defensiva se había apoyado en objeciones sobre una presunta manipulación de pruebas digitales, la parcialidad de los testigos y el desconocimiento del delito atribuido. Sin embargo, la Fiscalía sostuvo que la denuncia cumple con todos los requisitos que exige el Código Procesal Penal brasileño: una descripción precisa de los hechos, la identificación de víctimas e involucrados y la determinación de la figura legal correspondiente. Además, destacó que la propia defensa terminó por reconocer los hechos al ofrecer explicaciones alternativas y hacer referencia a las pruebas reunidas en la causa, que incluyen testimonios y registros en video.
El caso se remonta al 14 de enero, cuando Páez habría realizado gestos discriminatorios contra empleados de un establecimiento gastronómico del barrio de Ipanema tras una discusión vinculada al cobro de la cuenta. La letrada, por su parte, aseguró haber recibido también un trato inadecuado por parte del personal del local, aunque esa versión no fue incorporada a la acusación formal. El episodio cobró rápida repercusión pública y derivó en un proceso que mantiene a la abogada bajo investigación en territorio brasileño, sin fecha cierta de resolución.



