Santa Fe: una embarazada fue asesinada a puñaladas y disparos en su casa

Brenda Sandoval, una joven de 25 años embarazada de cinco meses, fue asesinada el sábado por la noche a puñaladas y balazos en una casa de un barrio de la ciudad santafesina de San Lorenzo.
El hecho ocurrió pasadas las 21 en el domicilio de la calle Vilcapugio al 600, a dos cuadras del Club Defensores de Villa Felisa. En ese momento Franco Moreira, pareja de Brenda y padre de la beba que venía en camino, se encontraba en el fondo de la propiedad cuando empezó a escuchar las detonaciones y se apuró por llegar a la cocina, donde estaba su mujer preparando la cena. Cuando entró por la puerta trasera la vio a Brenda cubierta de sangre. “Por favor, ayudame que me muero, no puedo respirar”, le rogó ella.
Desesperado y aterrado, subió a su mujer al auto y con la ayuda de un familiar la trasladó al hospital de San Lorenzo. “Yo manejaba y el primo tapaba las heridas con un trapo”, detalló. Pero pese al esfuerzo de los médicos, tanto Sandoval como su bebé murieron poco después de ingresar, producto de las puñaladas y seis disparos, la mayoría en la zona del tórax, que había recibido la mujer.
De acuerdo a la reconstrucción, fueron al menos dos hombres los que llegaron a la casa de la víctima en una camioneta Ford Ecosport roja y sin mediar palabra atacaron a disparos y puñaladas a la embarazada. Para Moreira, los atacantes quizás se equivocaron de objetivo. “Yo soy una persona que lo único que siempre busqué es progresar. Cero problemas con nadie”, dijo el hombre, y afirmó: “Ya estoy destruido de por vida. Sólo quiero justicia por ellas”.
Unas horas más tarde, se encontró la camioneta Ecosport usada en el hecho en la intersección de la ruta A012 y la calle Remondino, detrás de una estación de servicio. Según declaró un testigo, fue un joven vestido con “remera roja, gorra negra y bermudas” el que la estacionó ahí para luego retirarse corriendo hacia la ruta.
Tras el hallazgo de la camioneta, los investigadores constataron que la patente del vehículo era falsa y sus números no coincidían con los grabados en los cristales, por lo que se ordenó su secuestro y traslado a la Comisaría 1era. de San Lorenzo para ser peritado.




