Día del Maestro: ¿Cuánto gana un docente en Argentina?

El deterioro se aceleró desde el segundo semestre de 2023. Para un maestro de grado de primaria, con jornada simple y 10 años de antigüedad, el salario de bolsillo pasó de representar $1.541.860 en septiembre de 2023 a $1.081.158 en junio de 2026, medidos a precios constantes de junio de 2026 (ver gráfico 1). Es decir, perdió unos $460.700 mensuales de poder adquisitivo, una caída cercana al 30% en menos de tres años.

Gráfico1: los datos corresponden al promedio nacional del salario de bolsillo del maestro de grado del nivel primario de jornada simple con 10 años de antigüedad. Fuente: Instituto Marina Vilte –CTERA en base a datos del Ministerio de Educación y el IPC-INDEC y la Encuesta de Gasto de Hogares 2017-2018.

El retroceso de los salarios se produjo en paralelo con un fuerte ajuste sobre el presupuesto educativo. De acuerdo con CTERA, desde 2023 el Presupuesto de la Administración Pública Nacional cayó 34,4% en términos reales, mientras que la función Educación y Cultura sufrió un recorte mayor, del 45,9%. Dentro de ese universo, las partidas destinadas a Educación Obligatoria acumulan una caída real del 77%, mientras que la inversión en infraestructura educativa se desplomó 95,8%.

El ajuste continuó durante 2026. Aunque Educación y Cultura recibieron un incremento nominal del 15,9% respecto del presupuesto inicial durante los primeros siete meses del año, desde CTERA advirtieron que los recursos estuvieron concentrados principalmente en universidades. En contraste, Educación Obligatoria registró un recorte adicional del 4,4% y la Infraestructura Educativa otro del 54%. Los programas de la Secretaría de Educación, excluyendo universidades, tienen además asignaciones para 2026 79,2% inferiores en términos reales a las de 2023.

El dato de Docentes Educ. Obligatoria corresponde al promedio nacional del salario de bolsillo del maestro de grado del nivel primario, de jornada simple con 10 años de antigüedad. Fuente: Instituto Marina Vilte –CTERA en base a datos del Ministerio de Educación, del INDEC y de distintos gremios. La columna naranja indica la perdida de `poder adquisitivo considerando eñIPC corregido por las pautas de consumo relevadas por ENGhO 2017-2018.

La ejecución presupuestaria también muestra el alcance del ajuste, puesto que en julio de 2026 se había ejecutado apenas el 43,8% del presupuesto anual de los programas de la Secretaría de Educación, frente al 58% que, en términos teóricos, debería haberse ejecutado a esa altura del año. En paralelo, CTERA estima que el gasto educativo consolidado representará alrededor del 4,1% del PBI en 2026, contra el 5,2% de 2023. La inversión nacional en Educación y Cultura pasó, según el informe, de 1,42% del PBI a 0,79%.

Educación: financiamiento nacional en caída y provincias absorben el ajuste

El financiamiento educativo nacional atraviesa un fuerte proceso de retracción. Según un informe del IIEP UBA-CONICET y OGECyT-IGEDECO, la función Educación y Cultura registró una caída real del 43,2% en 2024y del 7,9% en 2025, lo que implica una contracción acumulada del 47,7% en el bienio. Para 2026, el crédito vigente al 30 de mayo proyecta una nueva disminución real del 12,7%, por lo que, de concretarse, serían tres años consecutivos de retroceso.

Ámbito consultó al respecto a Javier Curcio, economista y director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), quien argumentó que el deterioro debe leerse además en el contexto de la situación salarial: “El salario representa más del 80% de la función educativa y si no se resuelve eso, es muy difícil resolver cualquier cuestión vinculada a la calidad”.

El ajuste también modificó el peso de la educación dentro de las cuentas públicas. El gasto nacional destinado a Educación y Cultura pasó de representar 1,41% del PBI en 2023 a 0,86% en 2024. Al mismo tiempo, las provincias asumieron una participación cada vez mayor en el sostenimiento del sistema.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores de IIEP UBA-CONICET y OGECyT-IGEDECO,en 2024 la Nación financió el 20,1% del gasto educativo consolidado, contra el 26,8% del año anterior, mientras que las jurisdicciones provinciales pasaron a explicar el 79,9%. En este escenario, Curcio advirtió que la situación fiscal de las provincias puede convertirse en un factor determinante y “crítica para todos los niveles de gobierno”. Ante la caída de las transferencias nacionales y de la actividad económica, “estamos en una fase recesiva de ingresos que nos lleva a más ajustes”, planteó.

La menor presencia nacional tuvo además impacto sobre los mecanismos de coordinación salarial. La discontinuación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) desde 2024 eliminó una herramienta histórica para complementar los salarios de los maestros provinciales, mientras que el Fondo de Compensación Salarial no registró ejecución en 2025 ni en lo que va de 2026. A esto se sumó la modificación de la paritaria nacional docente, que otorgó mayor protagonismo al Consejo Federal de Educación. Para el informe, estos cambios hacen que las remuneraciones y las condiciones de financiamiento queden cada vez más vinculadas a la capacidad fiscal de cada provincia.

En ese punto, Curcio estimó que “la caída del salario en el ámbito docente en el promedio del sector público provincial representa entre un 17 y un 20% para las provincias”, un deterioro que, según señaló, se mantiene desde el comienzo de la actual gestión.

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