La tía del nene desaparecido en Corrientes declaró por primera vez ante el tribunal. Aseguró que su anterior abogado la presionó para mentir, relató cómo fue la búsqueda en el monte y cuestionó la actitud sospechosa del jefe policial.
La imputada Laudelina Peña rompió el silencio este martes durante el juicio por la desaparición de su sobrino Loan en Corrientes. En una declaración cargada de tensión y llanto, la tía del nene buscó despegarse de las hipótesis delictivas y apuntó directamente contra la estrategia de su anterior defensa y el rol de las fuerzas de seguridad locales durante las primeras horas de la búsqueda.
La tía del nene se quebró ante los jueces y pidió disculpas por las versiones falsas que introdujo en la causa: “Pido perdón y disculpas por las mentiras, no fueron intención mía, fueron del doctor Codazzi. No tuve nada que ver con el accidente ni con el botín”.
Durante su reconstrucción de los hechos del 13 de junio, la mujer relató que llegó temprano a la casa de su madre para ayudar con la limpieza y la comida. Explicó que, tras el almuerzo familiar, un grupo decidió ir a juntar naranjas al monte. Ella acompañó a los chicos por un tramo, pero decidió regresar antes de ingresar a la zona de árboles. Con respecto a ese momento, detalló: “Llegué hasta la tranquera del medio, no llegué hasta el naranjal. Cuando llegué a la tranquera, decidí volver. Le dije a ellos que yo no iba a pasar”.
Al regresar a la vivienda con su sobrina Camila, Laudelina recibió un llamado telefónico de Benítez que alertaba que el menor se había ido solo. En ese instante comenzó un rastrillaje desesperado por el campo que sumó a vecinos y parientes. Fue en ese escenario donde la imputada situó el primer comportamiento extraño del comisario Walter Maciel, quien se encontraba conversando con María Victoria Caillava cerca de una camioneta policial.
Laudelina describió que el jefe policial demoró el inicio formal de las actuaciones con una excusa burocrática: “El comisario me esperó en la cortada, me saludó, lo saludé y me preguntó mi nombre”. Según su testimonio, el uniformado le advirtió que no podían tomarle la denuncia de manera inmediata porque debía transcurrir un día completo desde la desaparición.
La actitud del funcionario policial dentro de la casa familiar también despertó las sospechas de la mujer, quien consideró fuera de lugar las conversaciones que el comisario entabló con su madre en medio de la crisis. Para la testigo, el comportamiento de la autoridad no correspondía con la urgencia del caso: “El comisario saludó y a mí me pareció raro”.
Y profundizó sobre ese intercambio en el interior de la vivienda:
“Le preguntó a mi mamá de qué cuadro de fútbol era, que él era del mismo y que se iban a llevar bien. También le dijo que era devoto de un santo, cosa que no tenía nada que ver con lo que estábamos buscando”.
La madrugada en la comisaría y la falsa alarma
La declaración de la imputada avanzó hacia lo ocurrido durante la noche y la madrugada posterior a la desaparición, cuando fue trasladada a la dependencia policial junto a otros familiares. Laudelina relató que cerca de las 1.40 de la mañana las radios policiales anunciaron que el nene había sido localizado con vida en una tapera, lo que desató festejos entre el personal de guardia y motivó la salida del comisario.
Sin embargo, la alegría duró poco y la novedad fue desmentida horas más tarde, cuando les informaron que la alerta se debió al calor detectado por un dron. La tía de Loan recordó con angustia la frustración de esa noche: “Pero no fue así, no apareció Loan”. Entre lágrimas, la mujer cuestionó el manejo de la situación en la sede policial y remarcó: “Nosotros escuchamos que había aparecido”.
