Perú define presidente en una pulseada voto a voto

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú ha enfrentado en las urnas dos visiones del país situadas en dos extremos, la de la derechista Keiko Fujimori, de 51 años, y que enarbola el divisivo legado de su padre, el autócrata Alberto Fujimori, y la del izquierdista Roberto Sánchez, de 57 años, quien reivindica la figura del expresidente Pedro Castillo, encarcelado por un intento de autogolpe en 2022 y al que el candidato ha prometido indultar. El conteo rápido de Ipsos otorga una ventaja de poco más de medio punto a Sánchez, dentro del margen de error. En el tramo final del escrutinio, muy ajustado, ambos candidatos pelean hasta el último voto.

La brecha a favor Keiko Fujimori, que sigue liderando el recuento, aunque cada vez con menos margen, cae ya por debajo de los 100.000 sufragios. Con casi el 92% escrutado, el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, sigue capitalizando el voto de las zonas rurales, cuyas actas llegan con retraso respecto a las de las zonas urbanas. De seguir esta tendencia, Sánchez pasará pronto a Fujimori y todo quedará en manos del voto exterior, que se presume mucho más decisivo que nunca.

La ventaja de Fujimori sigue estrechándose

Centésima a centésima, décima a décima, la brecha entre la candidata derechista, Keiko Fujimori, y el izquierdista Roberto Sánchez sigue estrechándose. Con algo más del 90% escrutado, la líder de Fuerza Popular e hija del autócrata Alberto Fujimori, ronda el 50,5% frente al 49,5% del cabeza de cartel de Juntos Por el Perú. Faltan por contabilizar buena parte de las actas de zonas rurales, donde Sánchez cuenta con mayor apoyo, y todo el voto exterior, que suele beneficiar al espectro conservador.

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