
Un grupo de presos, entre ellos el gendarme Nahuel Gallo, inició una huelga de hambre en diferentes unidades penitenciarias de Venezuela en reclamo por no ser incluidos en la amnistía que el gobierno de Delcy Rodríguez aplicó a detenidos políticos. Las protestas además incluyen exigencias para la mejora en las condiciones de detención y atención de sus planteos personales, según fuentes cercanas a los internos y familiares.
Gallo, integrante de la Gendarmería Nacional Argentina, se encuentra detenido en el marco de causas vinculadas con hechos de violencia y su caso se convirtió en uno de los focos mediáticos del conflicto carcelario. Junto a él, centenares de presos políticos y comunes decidieron abstenerse de ingerir alimentos como forma de protesta ante la falta de respuestas a diversos reclamos.
El movimiento comenzó en las últimas horas y se replica en varios penales del país, donde los participantes exigen, entre otras cuestiones, mejores condiciones de reclusión, acceso a tratamientos médicos, garantías de seguridad y el tratamiento adecuado de sus causas judiciales.
Familiares y allegados de los huelguistas difundieron imágenes y mensajes a través de redes sociales denunciando el deterioro físico de algunos participantes y alertando sobre posibles consecuencias para la salud si no se entabla un diálogo con las autoridades competentes.
En declaraciones de algunos familiares, se afirmó que la medida de fuerza también responde a la percepción de “falta de avances en las causas” y a “condiciones inadecuadas” en los establecimientos penitenciarios donde se alojan diferentes tipos de detenidos.
Por su parte, desde organismos oficiales vinculados al sistema penitenciario no hubo, hasta el momento, una confirmación oficial sobre la huelga como un hecho coordinado ni se emitieron comunicados sobre posibles respuestas a los reclamos presentados por los internos.
Este tipo de protestas —que suman reclamos individuales y colectivos— vuelve a poner en el centro del debate la situación carcelaria en la Argentina, un tema que ya había sido discutido tanto por organismos de derechos humanos como por expertos en seguridad y justicia.
La huelga de hambre, prolongada en el tiempo, puede tener serias implicancias para la salud de quienes participan, por lo que el seguimiento médico y el eventual acercamiento de las autoridades serán claves en las próximas horas.




